Xavier Berenguer.
Codirector del máster en Artes digitales del IUA
Profesor de la Universidad Pompeu Fabra
Doctor ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Cataluña, donde ejerció de profesor durante diversos años. Trabajó en proyectos de aplicación de la informática –optimización, gestión de organizaciones, enseñanza asistida– hasta dedicarse al audiovisual a partir de la creación, en 1984, de Animàtica, una de las primeras productoras de imágenes por ordenador de Europa, de la que fue director hasta 1992. Actualmente, es profesor de la Universidad Pompeu Fabra, en cuyo marco ha dirigido el Instituto Universitario del Audiovisual (1993-2000) y codirige el máster en Artes digitales. También escribe y dirige el programa de televisión "Nostra nau", de Televisión de Cataluña, y colabora con la UOC.
Juan Miró
(Barcelona, 1893-Palma de Mallorca, España, 1983) Pintor, escultor, grabador y ceramista español. Estudió comercio y trabajó durante dos años como dependiente en una droguería, hasta que una enfermedad le obligó a retirarse durante un largo periodo en una casa familiar en el pequeño pueblo de Mont-roig del Camp. De regreso a Barcelona, ingresó en la Academia de Arte dirigida por Francisco Galí, en la que conoció las últimas tendencias artísticas europeas. Hasta 1919, su pintura estuvo dominada por un expresionismo formal con influencias fauvistas y cubistas, centrada en los paisajes, retratos y desnudos.
Ese mismo año viajó a París y conoció a Picasso, Jacob y algunos miembros de la corriente dadaísta, como Tristan Tzara. Alternó nuevas estancias en la capital francesa con veranos en Mont-roig y su pintura empezó a evolucionar hacia una mayor definición de la forma, ahora cincelada por una fuerte luz que elimina los contrastes. En lo temático destacan los primeros atisbos de un lenguaje entre onírico y fantasmagórico, muy personal aunque de raíces populares, que marcaría toda su trayectoria posterior.
Afín a los principios del surrealismo, firmó el Manifiesto (1924) e incorporó a su obra inquietudes propias de dicho movimiento, como el jeroglífico y el signo caligráfico (El carnaval del arlequín). La otra gran influencia de la época vendría de la mano de P. Klee, del que recogería el gusto por la configuración lineal y la recreación de atmósferas etéreas y matizados campos cromáticos.
En 1928, el Museo de Arte Moderno de Nueva York adquirió dos de sus telas, lo que supuso un primer reconocimiento internacional de su obra; un año después, contrajo matrimonio con Pilar Juncosa. Durante estos años el artista se cuestionó el sentido de la pintura, conflicto que se refleja claramente en su obra. Por un lado, inició la serie de Interiores holandeses, abigarradas recreaciones de pinturas del siglo XVII caracterizadas por un retorno parcial a la figuración y una marcada tendencia hacia el preciosismo, que se mantendría en sus coloristas, juguetones y poéticos maniquíes para el Romeo y Julieta de los Ballets Rusos de Diaghilev (1929). Su pintura posterior, en cambio, huye hacia una mayor aridez, esquematismo y abstracción conceptual. Por otro lado, en sus obras escultóricas optó por el uso de material reciclado y de desecho.
La guerra civil española no hizo sino acentuar esta dicotomía entre desgarro violento (Cabeza de mujer) y evasión ensoñadora (Constelaciones), que poco a poco se fue resolviendo en favor de una renovada serenidad, animada por un retorno a la ingenuidad de la simbología mironiana tradicional (el pájaro, las estrellas, la figura femenina) que parece reflejar a su vez el retorno a una visión ingenua, feliz e impetuosa del mundo. No resultaron ajenos a esta especie de renovación espiritual sus ocasionales retiros a la isla de Mallorca, donde en 1956 construyó un estudio, en la localidad de Son Abrines.
Entretanto, Miró amplió el horizonte de su obra con los grabados de la serie Barcelona (1944) y, un año después, con sus primeros trabajos en cerámica, realizados en colaboración con Llorens Artigas. En las décadas de 1950 y 1960 realizó varios murales de gran tamaño para localizaciones tan diversas como la sede de la Unesco en París, la Universidad de Harvard o el aeropuerto de Barcelona; a partir de ese momento y hasta el final de su carrera alternaría la obra pública de gran tamaño (Dona i ocell, escultura), con el intimismo de sus bronces, collages y tapices. En 1975 se inauguró en Barcelona la Fundación Miró, cuyo edificio diseñó su gran amigo Josep Lluís Sert.
Ese mismo año viajó a París y conoció a Picasso, Jacob y algunos miembros de la corriente dadaísta, como Tristan Tzara. Alternó nuevas estancias en la capital francesa con veranos en Mont-roig y su pintura empezó a evolucionar hacia una mayor definición de la forma, ahora cincelada por una fuerte luz que elimina los contrastes. En lo temático destacan los primeros atisbos de un lenguaje entre onírico y fantasmagórico, muy personal aunque de raíces populares, que marcaría toda su trayectoria posterior.
Afín a los principios del surrealismo, firmó el Manifiesto (1924) e incorporó a su obra inquietudes propias de dicho movimiento, como el jeroglífico y el signo caligráfico (El carnaval del arlequín). La otra gran influencia de la época vendría de la mano de P. Klee, del que recogería el gusto por la configuración lineal y la recreación de atmósferas etéreas y matizados campos cromáticos.
En 1928, el Museo de Arte Moderno de Nueva York adquirió dos de sus telas, lo que supuso un primer reconocimiento internacional de su obra; un año después, contrajo matrimonio con Pilar Juncosa. Durante estos años el artista se cuestionó el sentido de la pintura, conflicto que se refleja claramente en su obra. Por un lado, inició la serie de Interiores holandeses, abigarradas recreaciones de pinturas del siglo XVII caracterizadas por un retorno parcial a la figuración y una marcada tendencia hacia el preciosismo, que se mantendría en sus coloristas, juguetones y poéticos maniquíes para el Romeo y Julieta de los Ballets Rusos de Diaghilev (1929). Su pintura posterior, en cambio, huye hacia una mayor aridez, esquematismo y abstracción conceptual. Por otro lado, en sus obras escultóricas optó por el uso de material reciclado y de desecho.
La guerra civil española no hizo sino acentuar esta dicotomía entre desgarro violento (Cabeza de mujer) y evasión ensoñadora (Constelaciones), que poco a poco se fue resolviendo en favor de una renovada serenidad, animada por un retorno a la ingenuidad de la simbología mironiana tradicional (el pájaro, las estrellas, la figura femenina) que parece reflejar a su vez el retorno a una visión ingenua, feliz e impetuosa del mundo. No resultaron ajenos a esta especie de renovación espiritual sus ocasionales retiros a la isla de Mallorca, donde en 1956 construyó un estudio, en la localidad de Son Abrines.
Entretanto, Miró amplió el horizonte de su obra con los grabados de la serie Barcelona (1944) y, un año después, con sus primeros trabajos en cerámica, realizados en colaboración con Llorens Artigas. En las décadas de 1950 y 1960 realizó varios murales de gran tamaño para localizaciones tan diversas como la sede de la Unesco en París, la Universidad de Harvard o el aeropuerto de Barcelona; a partir de ese momento y hasta el final de su carrera alternaría la obra pública de gran tamaño (Dona i ocell, escultura), con el intimismo de sus bronces, collages y tapices. En 1975 se inauguró en Barcelona la Fundación Miró, cuyo edificio diseñó su gran amigo Josep Lluís Sert.
JAVIER ECHEVERRÍA
Profesor de Investigación(Research Professor)
Javier Echeverría (Pamplona, España) es Licenciado en Filosofía (1970) y en Matemáticas (1970) y Dr. en Filosofía (1975) por la Universidad Complutense de Madrid. En 1980 obtuvo el título de Docteur d'Etat-ès Lettres et Sciences Humaines en la Université Paris I (Panthéon-Sorbonne).
Fue profesor ayudante de la Universidad Politécnica de Madrid (Arquitectura y Telecomunicaciones, 1972-74) y posteriormente realizó estancias en Centros de Investigación de París, Bruselas, Hannover y Urbana-Champaign. Desde 1979 a 1986 fue Profesor en la Universidad del País Vasco y Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en dicha Universidad (San Sebastián) desde 1986 a 1996. Desde 1996 es Profesor de Investigación de "Ciencia, Tecnología y Sociedad" en el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC, Madrid).
Ha sido presidente de la Sociedad de Lógica, Metodología y Filosofía de la Ciencia en España (1993-2000), vicepresidente de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias (1983-85) y miembro del Consejo Director de la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (2002-2005). Es miembro de la International Academy of the Philosophy of Science y Vicepresidente de la Sociedad Española Leibniz.
Biografía breve Harun Farocki: nació en 1944 en Checoslovaquia, en aquel momento anexado a Alemania. Estudió en la Academia Alemana de Cine y Televisión de Berlín, de la cuál fue expulsado por motivos políticos junto a otros compañeros, ya que formaba parte de un grupo de Agitprop (producían films de agitación y propaganda revolucionaria). Desde 1966 trabaja para cine y televisión y realizó alrededor de noventa películas, entre ellas tres largometrajes, películas de ensayo y documentales. Se desempeñó como docente en Berlín, Dusseldorf, Hamburgo, Manila, Munich, Stuttgart y Berkeley. Desde 1966 escribe para varios medios. Entre 1974 y 1984 fue redactor y autor de la revista de cine Filmkritik. Colaboró como guionista, actor y productor en diversos proyector fílmicos de otros cineastas (Harmut Bitomsky, Christian Petzold, entre otros). Desde 1990 ha realizado numerosas exposiciones e instalaciones.
1 comentario:
hola:felicitaciones¡¡¡¡excelente trabajo¡¡¡¡ aguante el tercer entorno.
hasta cuando quieras y un placer trabajar con alumnos tan comprometios.
ysabel
Publicar un comentario